Lo personal es político: aprendiendo a pedir el apoyo que necesitemos

Han pasado unos días desde nuestra última entrada, aunque no hemos estado paradas. Hemos seguido trabajando en otra dimensión de esta campaña que nos exige combinar teoría y práctica a cada momento. Porque si bien la campaña inicia con un texto, una declaración de intenciones, lo hace en base a acciones concretas desde una primera que vertebra a todas las demás en lo práctico, lo político, lo cotidiano y lo rebelde: el acompañamiento.

“Porque nos quieren aisladas y solas: nos tendrán juntas y en manada”

Dentro del potencial de empoderamiento que conlleva acompañarnos, es vital aprender a pedir el apoyo. Y esto es un proceso. Cuando llevamos desde el nacimiento recibiendo instrucciones para entender la violencia como algo consustancial al ser humano, natural y no modificable sino digerible, nos es muy costoso salir de ese argumento. Disentir y romper el cerco que lo protege.

Además, a la violencia dentro del seno de la pareja, del espacio familiar o doméstico, se le añade el elemento de lo privado, nos enseñaron que lo que pasa en la casa o la pareja, ahí debe quedar. Es otro factor más a desmontar y pasar a la práctica de “lo personal es político“: entender que en la esfera doméstica se gestan las relaciones de poder que están en la base del resto de las estructuras de dominación.

Y en ese reto hemos estado estos últimos días, empezando a dialogar sobre qué nos dificulta pedir el apoyo o el acompañamiento cuando lo necesitamos, aún cuando sabemos lo importante que sería estar acompañadas al llegar la policía después de sufrir violencia machista; cuando dejan que el agresor esté delante nuestro mientras tratamos de contestar sus preguntas desprovistas de sensibilidad y conocimiento; cuando llegamos al hospital y tenemos que contar a 16 profesionales diferentes lo que acaba de ocurrir ; cuando nos interrogan en mitad de una sala sin la menor privacidad; cuando aun en esas condiciones de absoluta desorientación nos cuestionan si lo que decimos es cierto (porque si no es falso testimonio, nos previenen); o cuando nos “aconsejan” que no estemos tan cerca del agresor la próxima vez…

De momento, ponemos en práctica la escucha, el no enjuiciamiento de las decisiones de las compañeras, la espera, la construcción de un relato propio, el cuidado y el autocuidado, la autodefensa feminista. Aprendiendo paso a paso a reconocernos, a interiorizar aquello que en la teoría parece tan fácil y bien sabemos que no lo es. Avanzando, “paso a paso”…

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s